Desde un móvil
21/03/2021
Sobre los actuales modelos de negocio musicales.
24/07/2021
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Málaga, ciudad cultural... sin orejas.

Así, en general.

Son muchas las iniciativas de nuestro consistorio para elevar a Málaga otro referente cultural más en estos últimos años. Una más, sí. Con sus particularidades, con sus fortalezas y debilidades. Una iniciativa centrada, con mayor o menor acierto, al turismo nacional e internacional. Pero que, desde el punto de vista estrictamente cultural, hay mucho que pelar.

El Manifiesto de las Artes de principios del siglo XX, ya las agrupaba en siete diferentes disciplinas: arquitectura, escultura, pintura, música, danza, poesía/literatura y cine. 

Nadie va a poner en duda el potentísimo parque museístico desplegado en los últimos años como atractivo turístico. Una oferta muy suculenta para amantes de las artes plásticas, como la pintura y escultura. Sobre el tejido artístico local que pudiera exponer sus obras en ese parque, dejaría opinar a los propios artistas malagueños. 

Tampoco puede ponerse en duda el posicionamiento de la ciudad como expositor de referencia del cine nacional. Nuestro Festival de Cine de Málaga, ya es un icono del cine español. Sin pasar por alto, evidentemente, otros festivales como el de Cine Fantástico Costa del Sol, el de la Universidad de Málaga o el de Cortometrajes de los Baños del Carmen, como ejemplos destacados. 

Los amantes de la literatura y artistas literarios malagueños encuentran su espacio en la Feria del Libro, y desde el pasado año la I edición de la Feria del Libro Malagueño

Llegados a este punto, reconozco que me costó digerir eso de Málaga Fashion Week, pasarela Larios… y tal. No sé qué tradición costurera artística tendrá Málaga, la verdad, ni la cantidad de profesionales del sector dedicado a ello, como para semejante despliegue de medios, recursos y atención mediática. Pero oye… si sirve para atraer a Instagramers, influencers, y público en general, pues vale también. ¿El octavo arte? pudiera ser…

En términos de continente, genial. En términos de contenido… salvo algunos matices subjetivos, también genial. En términos de recursos reales para sentirse arropado y realizado como artista local, aquí habría que pasar alguna encuesta de satisfacción anónima a los artistas de las disciplinas anteriormente mencionadas y estudiarlo por encima de cualquier propaganda mediática e institucional.

Ahora, repaso musical

¿Estamos sordos o qué?… ¿qué pasa en esta ciudad con la música? ¿Qué narices pasa? No sé si es que tenemos muy mala memoria a medio plazo o es que somos muy desagradecidos como amantes de la música en general y de la local en particular. Y a partir de aquí voy a ser asertivo y claro.

Voy a situarme desde principios de los años 90 para empezar a tirar del carrete. Málaga había parido auténticos referentes de la música pop nacional tales como Danza Invisible, Tabletom, Ciudad Jardín, Los Mosquitos, Etílicos, etc… que dieron paso a otras formaciones de reconocimiento nacional como Hermanas Sister, Los Caracoles, Efecto Mariposa, Chambao, etc… Todo esto sin contar a los artistas con nombre propio como Lito, Coki Giménez, Javier Ojeda, etc… pasando por alto a los más mediáticos y mainstream actuales como a los Pablos, Vanesa Martín, etc…

 
Tabletom. Maestros malagueños

Una vista al pasado local

La mala memoria y desatención institucional actual llega a ser irritante, cuando volvemos la vista atrás recordando aquella «Muestra de Música Joven» que se celebraba anual y religiosamente en el Auditorio Eduardo Ocón. Aquello era nuestro Wembley particular, La Meca de la música malagueña 100% original. Cualquier grupo local o provincial aspiraba a tocar sobre aquellas tablas en aquel recinto abarrotado todos los sábados y domingos durante varias semanas al año. Un recinto armado de medios sonoros e iluminación hasta los dientes. Grupos locales que aspiraban a quedar entre los tres primeros para grabar un disco recopilatorio y actuar de teloneros de artistas de renombre en la caseta de la Juventud de la Feria de Málaga (cuando venían artistas de renombre nacional como Bunbury, Hamlet, etc..).

Además del Ocón y de la feria, eran muchos los festivales (caseta de la juventud de Torremolinos, playas…), concursos (como el ImaginaRock de Cadena 100) que se organizaban, además de la libertad ofrecida en los locales nocturnos del centro de Málaga para tocar (bastante más allá del Z). ¿Cuál era el resultado?: grupos y artistas locales a patadas. de cualquier estilo y pelaje: oferta y demanda para todos

La oferta musical malagueña de la época llegaba a tal punto que había una sección semanal en el Diario Sur exclusivamente dedicada a ella: La Cara Oculta, de la mano del periodista Antonio Rosado. Sí señores, daba para escribir semanalmente en el diario malagueño. Incluso existió un programa de radio los domingos por la noche, desde una emisora de Torremolinos (Onda Litoral), que dedicaba dos horas a la música local malagueña: «TDRock de 90«

Grupos, insisto, 100% originales en repertorio, rebosantes de talento, tales como La Alternativa, Allison, Zona Púrpura, Adictive Larsen, Clan Natura, Dutty Free, Epidemia, The Blue Minnies, Los Ducati, The Cookies, Green Flowers, Los Informales, Messina Park, Skupe Rabia, Cucaracha Dandee, Fila India, Montreal 76, Sangre de Bicho, Dharma, y un largo etc. Al punto que da mucho respeto, vértigo, a la vez que más rabia, comprobar el listado de músicos y grupos malagueños recopilados en la página Factoría de Música Malagueña (atención a la barra inferior lateral derecha de la web); trabajo de chinos y digno de alabar por parte de su autor. Bandas y artistas malagueños que ahí quedan.

Y dejo de tirar del carrete llegados a mediados de los años 2000, que fue cuando desconecté totalmente del circuito provincial. 

La Cara Oculta
Sección semanal del Diario Sur dedicada a la música local malagueña
Auditorio Eduardo Ocón. Años 90

Pero es que, además…

La oferta musical en Málaga no se limitaba a artistas locales. Llegaban artistas de renombre nacional e internacional con frecuencia. Desde aquel mítico concierto de Michael Jackson en Marbella (gira del álbum «Bad»), pasando por Van Morrison o Pat Metheny en el Cervantes, Bob Dylan, Alan Parsons Project, BB King y Raimundo Amador o Héroes del Silencio en La Malagueta, George Michael en La Rosaleda,  hasta los mismísimos Rolling Stones en el Puerto de Málaga. Todo esto volviendo a hacer mención a la Feria de Málaga como uno de los primeros escenarios en Málaga para artistas como Manu Chao, Orishas, Mala Rodríguez o Los Planetas (destacando ahí la labor de la desaparecida caseta Factoría). Es evidente que en los últimos 15 años algún artista de renombre internacional se ha dejado caer por aquí, pero ni de lejos con la frecuencia ni peso específico de antaño. 

The Rolling Stones en el puerto de Málaga. Año 98 (Foto: Diario Sur)
Michael Jackson en Marbella (Foto: Diario Sur)

Y no es música todo lo que suena…

Detrás de los músicos, de los compositores, de los grupos locales hay un tejido vital para que funcionen: salas de ensayo, estudios de grabación, salas de conciertos, sellos discográficos, empresas de sonido, etc… con todos sus técnicos y asistentes. Todos sobreviviendo y manteniéndose a flote por medios propios, en esta ciudad «cultural». Bien es cierto que hay en día, por poco precio, es asequible tener un setup casero para grabaciones propias. Pero es también cierto que el toque profesional y técnico especializado, siempre es necesario para un resultado final impoluto y competitivo. Y tampoco hay apoyo institucional para ellos pese a que en Málaga se hayan grabado discos para la historia de la música española (como primer ejemplo que se me viene a la mente, el último disco del ya desaparecido icono musical español Germán Coppini, fue grabado y compuesto en Estudios Ática de Málaga, con la que fuera su última banda: Néctar, formada por músicos de origen malagueño, como Antonio Sierra, Andrés González, Juan Jesús Tomás y el malagueño de adopción Sergio Muela). 

Hace un par de años recibí con gran sorpresa, la noticia de que había surgido un estudio de grabación con ayudas públicas para grupos malagueños. Pero teniendo una mínima experiencia en estudios, algunas nociones y conocimientos técnicos en esa materia, el simple hecho de ver las fotos de lo que se ofrecía, me resultó una auténtica tomadura de pelo

Situación actual: mi hipótesis nula.

El cambio en el modelo de acceso y consumo de música de principios del año 2000, el hartazgo y hastío de ¿cientos? de músicos malagueños ante la falta de oportunidades, apoyo y medios en la ciudad para vivir dignamente de la música, la persecución y decapitación del circuito de locales musicales en la ciudad sin soluciones para todos (besos al cielo para La Casa del Conde, Onda Passadena Jazz, Cosa Nostra, Pámpano, Andén, Sala Factoría, Metropol, RoadHouse, y a todos los que vinieron después que también fueron cercenados), posiblemente hiciera que los músicos malagueños, a finales de los 90, se fueran batiendo en retirada en busca de un futuro mejor lejos de los locales de ensayo. 

Las operaciones triunfales lanzadas desde la TV tampoco ayudaron mucho a los creadores de repertorios originales, y se empezaba a tomar en serio el Karaoke individual y grupal, con mucho gorgorito laríngeo e «intensidad» en las interpretaciones. Las bandas empiezan a ser puro atrezzo de estos artistas. 

Y entre todos la mataron y ella sola se murió. Se hace el silencio entre los creadores de música original malagueña… la gran olvidada de la «cultura» malagueña. 

Ahora solo se prodigan (y muy bien) grupos de versiones, covers y tributos; nada que objetar como forma de ganarse la vida dignamente para unos y como forma de quitarse el gusanillo para otros… pero a nivel creativo: cero, nada nuevo, no hay relato, nada que aportar, el hueco de la banda original malagueña sigue desierto.   

Pero quiero creer que aún hay esperanza; nunca fue tan fácil como ahora componer, grabar ideas, o incluso lanzarlas de forma independiente al público… rollo Juan Palomo. Y los músicos malagueños creadores siguen ahí, agazapados detrás de sus pantallas, en sus estudios caseros, haciendo trabajo de hormiguitas, para satisfacerse a ellos mismos, pese a no encontrar el apoyo que quisieran a la hora de subirse a las tablas y defender su repertorio 

Y es mi hipótesis nula (H0) porque espero que otro investigador venga a presentar, confirmar su hipótesis alternativa (H1) y tumbe a la mía: yo estaría equivocado y encantado de ello. 

Y para terminar, entonces…

Después de lo leído (y vivido por muchos de nosotros), ¿qué más hace falta para llevar a los creadores musicales malagueños hasta dónde merecen? Más aún cuando la historia de la música malagueña ha demostrado tener bastante más recorrido artístico, cultural y peso específico en nuestra tierra que cualquier otra disciplina artística a la que, incluso, se le pone alfombra roja por la ciudad. 

Personalmente, y sin querer tener mala uva, reconozco que me alegré cuando Málaga quedó sin opción a ser Capital Cultural Europea 2016. Y precisamente por este motivo… ¿qué cultura ni que ocho cuartos sin música malagueña ni creadores musicales malagueños bien visibles, motivados y arropados por sus instituciones?

Y ahí plantó Córdoba con Estirpe un vídeo musical de defensa a la capitalidad cultural europea 2016 con miembros de otros grupos: «De Guitarra y Flor» (gran tema).

En fin… ya me encuentro mucho mejor… cualquier tiempo pasado fue mejor… ¡porque fue mejor! ¡¡Larga vida a la música malagueña y a sus músicos… y sigamos esperando a la nueva ola malagueña!! 

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